Un estudiante de español B2 nos cuenta su opinión



Hola a todos/as,


Estos días voy como casi todos: sin tiempo ni para mirarme al espejo. Pero me ha parecido interesante compartir con otros estudiantes y profes de ELE la redacción que me ha escrito un estudiante sobre su opinión sobre los exámenes del DELE.


Este estudiante, que quiere mantenerse anónimo, ha escrito este texto tipo "podcast". Aquí os lo dejo:


Buenos días a todos los oyentes, hoy voy a hablar sobre un asunto que tiene mucho que ver conmigo, los exámenes para el DELE. Antes de continuar quiero aclarar que no estoy en contra de los exámenes de hecho, todo lo contrario. Soy un firme creyente de que un examen es un buen barómetro para trazar el progreso. Llevo ocho años estudiando y los exámenes me han ayudado mucho como objetivos para alcanzar. Sin ellos no creo que hubiera logrado el nivel de español que tengo.


Sin embargo no puedo pasar por alto sus fallos y destacarlos con la esperanza de poder impulsar un cambio para el bien de todos. En el fondo hay dos: lo primero es la manera en que las preguntas intentan "engañar" al estudiante o cuando las diferencias entre las respuestas son tan pequeñas que es prácticamente una tarea como una casa identificarlas.

Sin ir más lejos, en un modelo de examen había una pregunta: "¿por qué el padre estaba enfadado con su hijo? Entre tres opciones había dos respuestas: a) porque a su hijo le falta motivación, o b) por su indecisión. Entendí bien el texto, la preguntas y las respuestas pero pasé una buena parte del tiempo permitido intentando entender la diferencia entre falta de motivación e indecisión. Yo creo que es imperceptible así que el estudiante debe tener un buen control de su propia lengua como del español.


La segunda queja y quizás la mas controvertida es que el examen requiere que tengas la habilidad de comunicar tus ideas de una forma organizada y clara. A simple vista una demanda básica pero a muchas personas en especial los desfavorecidos no tienen este don. Resulta que no es suficiente poder hablar, leer, escuchar y escribir el idioma sino que también tienes que comunicarte como si fueras político.


Aquí radica el problema y da lugar a la pregunta espinosa, ¿cuál es el propósito de estas instituciones? No soy un genio y me doy cuenta de que es un negocio con un motor subyacente para ganar dinero. Por otra parte su primer motor debería ser la gestión de un estándar común para proporcionar calificaciones. Me da miedo que el motor oculto sea más importante que las calificaciones, lamentablemente, la realidad, cruda como es. La vida es así.


En conclusión, no creo que sea justo tener tantos matices en las respuestas.Un examen debería examinar el idioma, a secas. Pues bien, ¿cuál es la solución? En mi próximo blog voy a discutir este tópico.


Tema controvertido como los haya. Estéis de acuerdo o no, estoy muy orgullosa de mi estudiante, de su progreso y de cómo se expresa.


Hasta pronto, Nadia

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